Reflexiones en torno al 11-M
Gabriel Moris, 27 de diciembre de 2004
Nos vamos aproximando al tercer mes del atentado y como se suele decir “el tiempo todo lo cura”, no obstante el mecanismo de la curación por el tiempo no lo comprendo, ¿Qué hace el tiempo para curar heridas tan profundas? ¿No será el olvido el que nos ayuda disminuir la intensidad del sufrimiento? Pienso que cada persona vive estas situaciones de una forma concreta en función de su forma de ser, de su carácter, de sus vivencias con el ser o los seres queridos perdidos o afectados, pero creo que el
dolor y el
recuerdo es un lugar común para todos los que hemos sufrido el zarpazo del terrorismo.
No quisiera transmitir en mis reflexiones un mensaje negativo, el hecho, y nuestra situación y vivencias, ya son en sí lo suficientemente tristes como para recrearnos en el dolor y la pena, quisiera, por el contrario, que estas reflexiones nos ayudaran a todos a asumir el dolor, a incorporarlo a nuestra vida futura y a dar un hálito de esperanza respecto a nuestros seres queridos, para nuestra vida futura y para la prevención y erradicación de estas masacres que nos preparan, para mal de muchos y “beneficio”, si se puede llamar así, de muy pocos.
Ante esta hecatombe, lo primero que nos viene a la mente es, el
por qué nos ha tocado a nosotros; a veces olvidamos quién y para qué lo ha hecho. Una vez asumido que los nuestros y nosotros hemos sido víctimas propiciatorias del sacrificio ofrecido a no sabemos qué extraños dioses, descubrimos que la razón fundamental para
que seamos las víctimas es
nuestra indefensión: no somos importantes, nuestra muerte no va a cambiar los esquemas establecidos, siempre vamos a estar a su alcance y además el sentido de las muertes de inocentes es fácilmente manipulable para todos los que pululan en torno a la tarta que pretenden repartirse ( económica, política, social etc.), a veces incluso justifican nuestras muertes en aras de pretendidas justicias o ajustes de cuentas, pero, ¿ alguien puede explicarme la relación de las víctimas con las injusticias que pretenden solucionar? Sus biografías están al alcance de todos en Internet… Sería esclarecedor para la opinión pública que aparecieran las biografías de los criminales, de sus inspiradores y de los beneficiarios de dichos crímenes en las mismas páginas de Internet…Si tan noble es su causa, no creo que tengan inconveniente en publicarlas…
Podrían explicar igualmente las razones para amargarnos la vida a los ciudadanos que sólo sabemos perdonar a nuestros verdugos… ¿No sería una buena pedagogía para la educación de los niños en los guetos donde se educa en el
odio al diferente?
Yo pediría a la sociedad que no se deje manipular por los de siempre, los terroristas no existirían si no hubiera alguien que justifica, apoya, paga, esconde, enturbia y hace que olvidemos sus acciones. Si no hubiera beneficiarios, no habría terrorismo. Nuestro
objetivo prioritario debe
ser identificar a los beneficiarios. Creo que cualquier mente normal, sabe quién no obtiene beneficio alguno de las acciones terroristas: ni las víctimas, ni sus familiares (víctimas igualmente), ni los profesionales que trabajan para
paliar los efectos devastadores de las acciones terroristas, ni los voluntarios sea cual sea su especialidad, ni los perdedores de estas acciones. Perdemos mucho tiempo en buscar responsabilidades entre la gente de bien y no tenemos la valentía de ir al grano y desenmascarar a todos los que buscan responsabilidades ajenas a sí mismos; sí, todos podemos contribuir a clarificar las cosas, y, culpar a organizaciones colectivas no contribuye mas que a difuminar responsabilidades individuales. Los responsables, igual que las víctimas tienen nombre y apellido, y ellos lo saben aunque atribuyan la responsabilidad a tal o cual sigla; ellos siempre quedan libres de toda culpa; las organizaciones son parte del bosque que sirve para encubrir la maldad sistemática y planificada, ¿alguien ha visto que una organización terrorista condene las acciones de otra? Ello prueba que sus objetivos y fines son compartidos; en cambio nosotros, perdemos el tiempo y el norte por buscar culpables donde normalmente no los hay, ¿no estaremos jugando al juego que interesa a los terroristas? Por cierto, tengo la sensación de que los
derechos humanos de las mayorías no interesan ahora: echo en falta la ternura que ciertos sectores de la sociedad manifiestan ante hechos que ocurren con las minorías, ¿es que nuestros sentimientos no merecen el apoyo de ciudadanos tan tiernos y tan justos?... No quisiera que esto cree problemas de conciencia a alguien, las mayorías solemos estar al lado del sufrimiento, no importa quien lo cree ni quien lo padezca… También somos conscientes de que tenemos que cambiar y mejorar muchos planteamientos, pero, vamos a hacerlo todos, si solamente cambia una parte de la sociedad el cáncer puede producir metástasis.
Desde mi posición de víctima quiero animar a todos a que iniciemos un proceso de cambio:
. Cambio en nuestra actitud maniquea de culpar siempre a los demás. ¿De qué soy yo responsable en este asunto? …Pues voy a cambiar esto o aquello.
. Cambio en el sentido de buscar, no la verdad interesada, sino la verdad que nos hace libres…sí libres, esa verdad no suele ser la verdad que nos venden desde los medios de comunicación o desde las declaraciones axiomáticas de los políticos o desde las justificaciones de los crímenes por sus ejecutores o sus mentores.
. Cambio en nuestra actitud de encerrarnos en nuestra pena…Hemos de abrir nuestro corazón y expresar nuestros sentimientos a todos los que sufren con y por nosotros y nuestros familiares. Creo que todos hemos experimentado que el dolor compartido es menor que el solitario.
. Cambio igualmente en nuestra actitud conformista de que esto es una lacra que no se puede erradicar. Creo firmemente en que el terror se puede erradicar pero ello implica cambios importantes en la sociedad y en nuestros hábitos:
. Teniendo fe en que siempre podemos hacer algo a nivel personal y colectivo.
. Minimizando e incluso erradicando los beneficios que los terroristas y su entorno obtienen con sus acciones. Esto no es evidente siempre.
. Haciéndoles comprender la inutilidad de sus crímenes.
. Ofertándoles la vía del perdón como antídoto contra el odio. Seguro que si prueban alguna vez a experimentar los beneficios del perdón pueden cambiar sus esquemas vitales.
. Finalmente , erradicando de los centros educativos la incultura del odio.
Los educadores que odian deberían estar proscritos de los centros educativos. La sociedad debe promover la cultura de la tolerancia y el respeto, pero no de palabra, sino de corazón. Yo me he atrevido a modificar una frase popular : “ Hablando
y obrando se entiende la gente”, es evidente que no bastan las palabras.
Me despido con la ilusión de que algún día seamos capaces de convivir, iba a decir como personas, pero no me atrevo a ello, prefiero decir como hermanos capaces de dirimir sus puntos de vista con el diálogo sin utilizar el monólogo del crimen organizado, que para colmo, NO RESUELVE NADA.
Alcalá de Henares, mayo de 2004. G. Moris.