Tercer Seminario sobre Terrorismo San Pablo-CEU
Gabriel Moris, 31 de octubre de 2006
11-M: La Verdad que se aleja de las Víctimas
Nos vamos acercando al tercer aniversario de la masacre del Corredor del Henares y, yo al menos, tengo la sensación de que la verdad de lo ocurrido, es decir, el conocimiento de las motivaciones, el conocimiento de los instigadores, el conocimiento de la trama que desembocó en el atentado, el de los ejecutores y circunstancias que concurrieron en el mismo, se nos alejan cada día más. Pero lo más grave de mi percepción, no radica en las dificultades intrínsecas de la investigación sino en la voluntad y en la actitud que las instituciones que conforman el Estado de Derecho, muestran cada día por no investigar y no querer desvelar la verdad de lo ocurrido, o lo que es peor, la voluntad de querer imponernos una hipótesis elaborada sobre el asunto y que cada día que pasa se muestra más inconsistente y más elaborada para ocultar la única verdad que, al parecer, molesta enormemente a los que elegimos el 14-M, en parte porque nos prometieron aclarar lo ocurrido y hasta hoy no lo han hecho.
Desde el desdichado día once de marzo de 2004 que comenzaron las investigaciones en torno al atentado, dichas investigaciones no creo que se vieran entorpecidas por la exigencia de las famosas frases “Queremos saber la verdad” y “España no se merece un gobierno que nos mienta” sino más bien estimuladas. Las víctimas, en parte por el trauma a que estábamos sometidos y en parte debido a la confianza que pusimos en los representantes elegidos el 14-M, dejamos hacer su trabajo, sin ningún tipo de presión, a las instituciones: Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial; además de las lógicas investigaciones policiales. Durante este período echamos en falta la necesaria y lógica información oficial sobre la evolución de las mismas. La prensa ha sido y sigue siendo nuestra fuente de información al respecto pero, ¿qué podemos decir de una prensa que nos informó puntualmente del origen islamista de los atentados, que nos habló de terroristas suicidas y que, a medida que las investigaciones avanzaban en direcciones que no parecían las iniciales, enmudeció de repente? Por otro lado empiezan a aparecer, en algunos medios de comunicación, informaciones que contradecían lo que hasta ese momento era “la verdad oficial”. Dichas informaciones o bien eran silenciadas por la prensa anteriormente citada o eran descalificadas con términos como el recientemente acuñado de “conspiranoicos”. Cualquier actitud era buena con tal de impedir que tanto a nivel parlamentario, judicial, policial o periodístico se pudieran iniciar líneas de investigación diferentes o complementarias a lo que en términos coloquiales, y reales, se ha dado en denominar la “versión oficial”. En este ambiente aparecen en el panorama informativo las investigaciones bautizadas con nombres como “Los agujeros negros del 11-M” “los enigmas del 11-M” y libros que recogían de una forma más o menos organizada y estructurada todas las dudas que sembraban los tratamientos dados a este asunto desde los poderes públicos competentes en la investigación de la trama del 11-M:
La Comisión Parlamentaria
La instrucción sumarial
La investigación policial
Efectivamente, yo estoy convencido de que si la información a que aludía anteriormente desde los poderes públicos, hubiera tenido una base argumental lógica, y por lo tanto, plenamente creíble, y si dicha información se hubiera difundido con plena normalidad, y no como un dogma de fe como se nos impuso desde los primeros momentos, las informaciones difundidas por el denominado periodismo de investigación, no hubieran tenido tanta aceptación social como lo están teniendo en la actualidad.
Para justificar lo dicho voy a recurrir a algún ejemplo de los que circulan al alcance de cualquier ciudadano, incluidos nosotros, las víctimas:
Si los aludidos terroristas suicidas se mantienen como información veraz sin haberse demostrado su existencia, la credibilidad del medio que difundió la noticia queda en entredicho.
Si sobre la famosa mochila de Vallecas no se produce un esclarecimiento de los hechos ni una rectificación por parte de los que difundieron su existencia, mal parada queda la credibilidad de la instrucción del sumario y la veracidad de la información policial suministrada.
Si un alto cargo policial habla ante la Comisión Parlamentaria de haber encontrado nitroglicerina en los focos de explosión y se desdice a posteriori bajo la excusa pueril de que había querido decir “dinamita” en lugar de lo que dijo, el testigo y la Comisión Parlamentaria pierden toda credibilidad.
Si un juez de la audiencia nacional, no siendo competente, se hace cargo del informe manipulado sobre el ácido bórico y resulta que a los testigos los interroga como tales, y salen como imputados. Un hecho de esta naturaleza, aunque se rectifique después, deja en entredicho al juez, al poder judicial, al fiscal del estado y al ministerio de Justicia, es decir al poder Ejecutivo.
Podíamos seguir citando ejemplos para justificar lo injustificable pero no es el objeto de mi reflexión. Tampoco soy un ferviente defensor de las casualidades, más bien lo soy de las causalidades.
Todo esto ha generado una desconfianza total en las instituciones encargadas de investigar la verdad del 11-M. ¿Quién o quienes son los responsables de ello? ¿las víctimas?¿los “conspiranoicos”? ¿los medios de comunicación libres? o simplemente los que querían saber la verdad y ahora han cambiado sus preferencias, y sólo pretenden silenciar, ocultar y olvidar lo que ellos y todos nosotros exigíamos saber en veinticuatro horas. En una encuesta realizada por “El Mundo” un sesenta o setenta por ciento de la población piensa que no conocemos la verdad de la trama del 11-M ,recuerdo el dicho latino “vox populi, vox dei”
Les aseguro que no soy un visionario y mucho menos un profeta, pero con el panorama que tenemos, no veo el futuro muy prometedor, sobre todo si los ciudadanos no nos convencemos de que la solución no nos la va a regalar nadie, aunque paguemos a nuestros representantes para que resuelvan estos y otros problemas.
Lo primero que hemos de lograr es que desde los poderes públicos acepten humildemente, si es que a un político se le puede exigir un poco de humildad, que el pueblo español, y las víctimas tenemos el convencimiento de que nos han mentido y nos mienten respecto al 11-M. Que su silencio al respecto no prueba más que la confirmación de que no están interesados en descubrir el velo que cubre la verdad de lo ocurrido. Que la claudicación ante ETA es una prueba más de que los terroristas saben lo que el pueblo y las víctimas ignoramos. Que la nueva política con el terrorismo no responde a ninguna necesidad general sino a necesidades concretas de las siglas que se han unido para hacer lo que están haciendo en beneficio propio.
Dado que ninguno de los poderes públicos piensa mover un dedo para enmendar los yerros cometidos hasta ahora. No veo mas salida para este asunto que seguir con la rebelión cívica desde sociedad civil y con el concurso de todas las plataformas y asociaciones que consideren que esto es una necesidad vital; y partiendo de esta base, reclamar ante los órganos pertinentes:
1) Reapertura de una Comisión de Investigación independiente para determinar las responsabilidades políticas del atentado. ( Ver ausentes.org)
2) Reabrir el sumario y las investigaciones policiales ya que dicho sumario está lleno de pruebas falsas, de testigos que no comparecieron y de perjuros.
3) Exigir la vuelta a la política antiterrorista cuyas leyes siguen en vigor pero no se aplican.
4) Mantener la contestación social hasta el esclarecimiento de los hechos que permitieron que se llevara a cabo el atentado más horrendo de nuestra historia.
5) Pedir a los poderes públicos que se expliciten las medidas preventivas para impedir la repetición de atentados de esta naturaleza ya que sin el conocimiento de la verdad cualquier medida preventiva puede ser tan inútil como las existentes en el momento en que se produjo la masacre.
6) Como último recurso nuestra respuesta en las urnas puede suponer un voto de castigo para aquellas siglas que nos defraudaron en el ejercicio de sus responsabilidades políticas.
Para finalizar, quiero dejar constancia de que mis creencias me ayudan a ser una persona de esperanza. Después de las vivencias tenidas durante este tiempo, hemos podido comprobar que el bien predomina sobre el mal. Con esperanza y con nuestro esfuerzo personal y cotidiano, algún día, no muy lejano, podremos saber la VERDAD y veremos florecer la justicia, al menos la justicia tan limitada que, como humanos que somos, podemos concebir y aplicar.
. Hace unos días, una voz cualificada, la del presidente de la sala de lo Penal, hacía unas declaraciones al respecto y se manifestaba en términos similares a los que acabo de expresar, esto puede ser una ráfaga de esperanza para las víctimas y para la sociedad en general.
Gabriel Moris
Alcalá de Henares, noviembre 2006
Situación antes del 11-M1) El 11-M: Lo inesperado por la inmensa mayoría
2) Los días siguientes al atentado
3) Los cambios sociopolíticos a raíz del 11-M
4) Las investigaciones sobre la masacre
5) El futuro
El Atentado que convulsiona EspañaVoy a tratar de exponer algunas ideas que como humano y como azotado por el terrorismo, pudieran no ser lo objetivas que yo desearía, pero mis palabras, son ante todo fruto de mi sentimiento y de mi reflexión personal. La parte importante de mi intervención aquí podría consistir en un diálogo abierto, para que entre todos pudiéramos aportar algo en el esclarecimiento de los hechos y en buscar soluciones y acciones de futuro.
Los días siguientes al atentadoCuando empezaron las detenciones de sospechosos y cuando se produjo la voladura en Leganés, para ser sinceros, no sentimos ninguna sensación de alivio. Nos parecía que las muertes no se saldan con más muertes y más dolor de sus familiares. Nosotros sentíamos el dolor de los terroristas y de los suyos. Sólo deseábamos que se aplicara sobre ellos la justicia humana pero no creíamos que la venganza y el odio hacia ellos pudiera ser nada útil para nadie, ni siquiera para nosotros. La ley del talión tan espontánea en el ser humano, la consideramos desde el principio tan inútil como se muestra en la realidad cotidiana en los sitios de conflicto casi permanente.
A partir de aquí nos planteamos cómo vivir la vida sin nuestro hijo Juan Pablo. Había dos alternativas posibles:
1) Encerrarnos en nuestro entorno y tratar de sobrevivir desde nuestros planteamientos vitales.
2) Abrirnos a los demás y así poder prestar algún servicio a los que compartían dolor con nosotros y a la sociedad en general.
Ni que decir tiene que optamos por la segunda y esa es la razón por la que hoy estamos aquí entre vds. y por la que colaboramos activamente con la AVT, así como con otras asociaciones de víctimas y en un foro de reflexión que se creó en torno al atentado del 11-M. Igualmente hemos participado en los seminarios que sobre terrorismo organiza anualmente la universidad San Pablo CEU y en los Congresos Internacionales sobre Terrorismo que también organiza dicha universidad, conjuntamente con la Sergio Arboleda de Bogotá. Nuestra colaboración en algunos medios de comunicación completa nuestro compromiso en la divulgación, prevención y lucha contra la lacra del terrorismo.
Desde nuestra actual posición, lógicamente seguimos todo lo realizado por esclarecer los atentados de Atocha, y lo que se hace por no esclarecerlos. De ahí que nuestra posición no puede ser acrítica ni apolítica, si bien no somos personas vinculadas a siglas de partidos.
En este sentido hemos seguido con interés y asiduidad todo lo que desde los poderes públicos se ha realizado en torno a los atentados del 11-M:
. La Comisión de Investigación Parlamentaria
. La Instrucción Judicial
. Las Investigaciones policiales, si es que a algunas de ellas se les puede llamar así.
A partir de estas fuentes de información hoy mantenemos la afirmación de que lo que nos dijeron oficial y oficiosamente sobre la autoría y las razones que condujeron al atentado no son verdaderas; que las conclusiones de la Comisión de Investigación no llegaron a esclarecer y depurar las responsabilidades políticas del atentado; que el sumario y el auto de conclusiones, aparte de ser incompleto, no sostiene un razonamiento lógico que nos conduzca a la confirmación de la autoría ya que actualmente podemos hablar de irregularidades manifiestas en la instrucción . A diario podemos ver en la prensa informaciones al respecto, sin desmentidos probados.
Lo más significativo y relevante es el posicionamiento de los poderes públicos frente a lo que debiera ser su responsabilidad, es decir, el esclarecimiento de los hechos desde la concepción del atentado, la ejecución del mismo y la utilización que se hizo y se sigue haciendo del dolor humano generado.
Los días transcurridos entre los atentados y las elecciones no fueron días de luto, ni de reivindicación de la verdad como se nos quiso hacer creer, fueron días de una frenética actividad política, totalmente ajena a la masacre y cuya única finalidad era el aprovechamiento integral del dolor ajeno, así como su utilización para masacrar al adversario político. Esta afirmación encuentra su fundamento en la actitud que dichas formaciones políticas mantuvieron a raíz de llegar al poder. A partir de ese momento se produce un cambio radical en la vida social y política en España, parece como si Perpiñán nos hubiera transformado a todos los españoles en un ente que nada tenía que ver con el pasado inmediato. La única causa aparente era la horrible masacre del Corredor del Henares.
Los cambios sociopolíticos a raíz del 11-M Las tropas españolas salieron de Irak pero no se valora que en Irak tienen lugar los primeros comicios democráticos. La salida de las tropas españolas no evita el derramamiento de sangre posterior pero ahora parece que la sangre vertida no importa. En mi opinión, España no tiene la menor influencia en el transcurso de la guerra de Irak.
Respecto a la masacre, las víctimas no hemos recibido ninguna información directa sobre las investigaciones y los resultados de las mismas y ya nadie parecía querer saber la verdad, ¿estaba todo claro a raíz de las elecciones? ¿Se han investigado todas las líneas que la lógica y el devenir de los acontecimientos nos iban poniendo delante? ¿Hay razones objetivas para un cambio tan profundo de la política antiterrorista? Máxime cuando siguen en vigor el Pacto antiterrorista y la Ley de Partidos Políticos. ¿Hay alguna razón para que el partido ganador de las elecciones sustituya la concertación con el PP en favor de los grupos nacionalistas y de izquierda que representan minorías del arco parlamentario? Y sobre todo, ¿qué ha ocurrido en el 11-M para que los políticos no trabajen juntos en el esclarecimiento total de la masacre? Anteriormente hemos citado ejemplos en el ámbito internacional y a ellos podemos añadir el caso de Alemania, con su gobierno de concentración, donde se anteponen los intereses del país a los intereses de partido ¿No somos europeos o lo somos sólo cuando nos conviene? La ruptura de toda lógica a raíz del 11-M es la causa de que muchos ciudadanos, con capacidad de razonar y de informarse desde la diversidad y el apartidismo, sientan necesidad de descubrir cuál es el origen de este cambio tan brusco.
La inmensa mayoría de los medios de comunicación transforman en silencio tanto sus exigencias iniciales para conocer la verdad como sus mentiras sobre la autoría islamista y los suicidas que nadie pudo encontrar. En cambio se acogieron a difundir sin pruebas las teorías elaboradas sobre la autoría y cargaron la responsabilidad en la injusticia que nuestro país cometía con los países árabes, como si aquella justificación momentánea nos aliviara de los males presentes y futuros. Pasados dos años y medio ¿Han cambiado las circunstancias que justificaron la masacre? ¿Recurriríamos a la misma justificación si se volviera a repetir? ¿Hemos cambiado nuestro comportamiento individual y colectivo para evitar los posibles atentados venideros? La política de apaciguamiento que se practica en este momento con los terroristas, no estoy seguro de que sea la más adecuada para acabar con el terrorismo. Me inclino a pensar que está más relacionada con las rentas electorales que con la paz permanente.
Las Investigaciones sobre la masacreCreo que empezaron desde el momento en que se produjo, me parece normal. Los resultados iniciales parecían augurar un buen desenlace de las mismas, pero al poco tiempo, y como consecuencia de algunos hechos que no encajaban con la versión que se nos había dado, algunos medios de comunicación, y sólo algunos, empezaron a investigar sobre aquellas informaciones que no cuadraban con la versión dada.
Ya desde el verano de 2004 se vislumbraban los deseos de acabar con la Comisión Parlamentaria de Investigación. Nadie auguraba buen final a dicha comisión. Parecía creada, más que para investigar, para buscar acusaciones y justificaciones políticas. En las intervenciones de Aznar y Zapatero se pronunciaron unas frases que intento transcribir: “Para descubrir a los culpables no hace falta ir a desiertos lejanos ni a montañas remotas” “La autoría corresponde a un grupo islamista radical”. De aquella puesta en escena con participación de las víctimas se derivaron dos decisiones:
-La necesidad de nombrar un Alto Comisionado para las víctimas.
-Sustituir la inoperante comisión por una Comisión Independiente.
Yo no voy a emitir ningún juicio sobre lo que antecede. Los hechos y los resultados creo que hablan por sí solos. La citada Comisión se cierra con la oposición de un solo partido y el acuerdo unánime del resto de la cámara. ¿De veras creen que cumplieron con el mandato del pueblo de esclarecer las responsabilidades políticas? Triste sesión para las víctimas aquel famoso treinta de junio de 2005. Un solo comentario: El partido que gobernaba durante los atentados fue el único que no quería cerrar la citada comisión en falso, parece como si viviéramos en un mundo al revés.
Cerrada la comisión parece como si nuestros políticos sintieran un gran alivio al quitarse de encima un escenario que, por el mero hecho de existir, quitaba el sueño a más de uno. A nosotros nos lo quitó, más si cabe, el día del cierre de la misma.
Por otro lado, la instrucción del sumario, parecía convertirse en la gran esperanza para aclarar la verdad del 11-M. El juez del Olmo caminaba con paso lento y parecía fiarse plenamente de las informaciones que los CCFF de Seguridad le suministraban para dicha instrucción. Todos esperábamos que la Justicia actuara como tal. Los medios de comunicación nos decían por voz de sus amos que debíamos dejar trabajar a la justicia, y así lo hicimos durante un largo período de tiempo. No obstante, un sector minoritario de los medios de comunicación, rompieron el silencio y se comprometieron a investigar si los pasos dados por los poderes públicos eran los adecuados y se confirmaban todos los extremos de la llamada “versión oficial”. Fue el propio sumario de del Olmo, los silencios de los poderes públicos y las irregularidades de las pruebas, falsas o inexistentes, así como la oposición frontal a que determinados testigos fueran citados a declarar, y la anómala presencia de otros, lo que originó sospechas fundadas para llegar a la conclusión, aceptada mayoritariamente, de que la versión oficial hace aguas por los cuatro costados.
La instrucción sumarial, contando con que fuera veraz y completa, dejará sin resolver cuestiones como las responsabilidades políticas, la autoría intelectual, las motivaciones y consecuencias políticas del atentado etc. Y mientras eso no se conozca, jamás podremos hacer justicia y elaborar planes de acciones preventivas y por tanto evitar la repetición de nuevos atentados como herramienta para hacer política.
Los poderes públicos no han informado ni a las victimas ni a los ciudadanos sobre la evolución de las investigaciones. ¿Esto es normal en democracia? Parece que el oscurantismo, el silencio y el pasar página, fuera lo normal ante el mayor atentado político de nuestra democracia. ¿Qué sabríamos del caso si no existieran algunos medios de comunicación libres e independientes? Inaudito en pleno siglo XXI.
Desde aquí envío mi reconocimiento a todos los que desde un deseo de conocer la verdad y de hacer justicia, han dedicado sus esfuerzos a investigar lo que desde el Estado se nos niega. Los beneficios de su trabajo están al alcance de todo el que desee trabajar por la verdad y el salario de los que detentan los poderes públicos, en parte, lo reciben por investigar la verdad y por hacer justicia; no tengo la certeza de que su obrar justifique esa parte de su salario.
Los “Agujeros negros” y los “enigmas del 11-M” obedecen a la inoperancia de los que querían saberlo todo entre el once y el trece de marzo. Además de haber servido para desmontar una hipótesis falsa sobre lo ocurrido, han tenido la virtud de crear un movimiento ciudadano en torno a la búsqueda de la VERDAD. Hoy las encuestas revelan que casi un setenta por ciento de la población española no cree que sepamos la verdad de lo ocurrido. A pesar de ello, nuestros representantes legales no se dan por aludidos y continúan defendiendo las mentiras que no pueden creer ni ellos mismos. Nosotros seguimos abiertos a que desde los poderes públicos nos desvelen TODA la VERDAD, pero con las pruebas necesarias para ello.
EL futuro Les aseguro que no soy un visionario y mucho menos un profeta, pero con el panorama que tenemos, no veo el futuro muy prometedor, sobre todo si los ciudadanos no nos convencemos de que la solución no nos la va a regalar nadie, aunque paguemos a nuestros representantes para que resuelvan nuestros problemas.
Lo primero que hemos de lograr es que desde los poderes públicos acepten humildemente que el pueblo español, y las víctimas tenemos el convencimiento de que nos han mentido y nos mienten respecto al 11-M. Que su silencio al respecto no prueba más que la confirmación de que no están interesados en descubrir el velo que cubre la verdad de lo ocurrido. Que la claudicación ante ETA es una prueba más de que los terroristas saben lo que el pueblo y las víctimas ignoramos. Que la nueva política con el terrorismo no responde a ninguna necesidad general sino a necesidades concretas de las siglas que se han unido para hacer lo que están haciendo en beneficio propio.
Dado que ninguno de los poderes públicos piensa mover un dedo para enmendar los yerros cometidos hasta ahora. No veo mas salida para este asunto que seguir con la rebelión cívica desde la sociedad civil y con el concurso de todas las plataformas y asociaciones que consideren que esto es una necesidad vital y reclamar ante los órganos pertinentes:
7) Reapertura de una Comisión Independiente para determinar las responsabilidades políticas del atentado. ( Ver ausentes.org)
8 ) Reabrir el sumario y las investigaciones policiales ya que dicho sumario está lleno de pruebas falsas, de testigos que no comparecieron y de perjuros.
9) Exigir la vuelta a la política antiterrorista cuyas leyes siguen en vigor pero no se aplican.
10) Mantener la contestación social hasta el esclarecimiento de los hechos que permitieron que se llevara a cabo el atentado más horrendo de nuestra historia.
11) Pedir a los poderes públicos que se expliciten las medidas preventivas para impedir la repetición de atentados de esta naturaleza ya que sin el conocimiento de la verdad cualquier medida preventiva puede ser tan inútil como las existentes en el momento en que se produjo la masacre.
12) Como último recurso nuestra respuesta en las urnas puede suponer un voto de castigo para aquellas siglas que nos defraudaron en el ejercicio de sus responsabilidades políticas.
Para finalizar, quiero dejar constancia de que mis creencias me ayudan a ser una persona de esperanza. Después de las vivencias tenidas durante este tiempo, hemos podido comprobar que el bien predomina sobre el mal. Con esperanza y con nuestro esfuerzo personal y cotidiano, algún día, no muy lejano, podremos saber la VERDAD y veremos florecer la justicia, al menos la justicia tan limitada que, como humanos que somos, podemos concebir y aplicar. Asimismo, estamos convencidos que de la verdad derivará una lógica estrategia preventiva que minimizará los riesgos de nuevos atentados.
16-10-2006, Gabriel Moris
11-M: La Verdad que Esperamos y no Buscamos