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NotaPublicado: Lun Sep 08, 2008 8:09 pm 
La España campeona

Gabriel Moris, 4 de julio de 2008

http://www.libertaddigital.com//opinion ... ona-44345/

Ya ha llovido, pero aún recuerdo la enorme alegría que sentimos y expresamos cuando la selección española de fútbol ganó a la de la URSS la primera de sus dos Eurocopas. Como no podía ser de otro modo, mucho hemos cambiado desde entonces; sin embargo, no deja de sorprenderme y alegrarme la euforia nacional que ha provocado el último triunfo de nuestros mejores futbolistas. ¿Acaso responde a nuestro deseo de unidad frente a los movimientos separatistas? ¿Hemos querido aprovechar el éxito que tendría que ser el de todos para advertirles a nuestros gobernantes que no comulgamos con los que a diario nos venden como buena la peligrosísima locura de la división? Puede que me equivoque, pero estoy convencido que sirviéndonos de nuestras manifestaciones de alegría por lo que en principio no es más que un importante triunfo deportivo, pretendimos indicarles a los que nos gobiernan que no estamos dispuestos a que sus intereses electorales ayuden a dividir lo que es mejor que este unido.

El éxito de nuestra selección -algo que a todos nos ha sorprendido a tenor de la fase de clasificación- quizás sólo se explique en un logro muy sencillo, el que responde a que el seleccionador ha formado un grupo humano con fe en sí mismo. Permítanme hacer una extrapolación de este hecho a un asunto extremadamente negativo de nuestra vida en común. Hace más de cuatro años, España sufrió el mayor atentado terrorista de nuestra historia. El espantoso crimen originó una reacción masiva en todos los ámbitos de la vida nacional, lo que nos llevó a fijarnos lo que creí un objetivo común: conocer la verdad y luchar porque se hiciera justicia. ¿Qué ha ocurrido en nuestra vida social y política para que no mucho después hayamos tirado la toalla?

Distinguiría varios colectivos y distintas actitudes respecto a aquel supuesto objetivo común que nos aglutinó en la inmediatez de la masacre:

- El colectivo de los poderes públicos que ha optado por pasar página después de simular un tratamiento del asunto aparentemente correcto. Parece como si la finalidad de los mismos fuera el “dejarlo como está” para que a ellos no les afecte lo más mínimo.

- Los ciudadanos en general que, después de una reacción inicial lógica y llena de humanidad, parece como si hubieran quedado desfondados. ¿Es el miedo a la verdad la causa de tanta pasividad? La reacción inicial no parece compatible con la indiferencia que hoy percibimos.

- En el tercer colectivo están los que no se conforman con que otros pasen sin leer las páginas que prefieren que no leamos. En él encontramos a los profesionales y voluntarios que colaboraron inicialmente para paliar lo irremediable, junto a algunos medios de comunicación que, lejos de aceptar como natural lo que fue concebido por una mente diabólica, mantuvo una actitud crítica respecto a la narración de los hechos. En este último grupo hemos de incluir a personas de la sociedad civil que, al no entender ninguna de los hechos y las razones que justificaban lo ocurrido y su tratamiento, se han aglutinado en torno a la búsqueda racional de la verdad tomando como punto de partida los, tan oscuros como sorprendentes datos, que la investigación oficial ha puesto a disposición de las víctimas y de los ciudadanos. Su objetivo prioritario es la búsqueda de la verdad que condujo a la muerte de 192 inocentes y a herir a 1853 personas censadas.

Si bonito e interesante es en lo deportivo ser campeones de Europa, no le va a la zaga en nobleza y dignidad, trabajar sin tiempo, sin medios y con recursos propios, por el esclarecimiento de la mayor masacre terrorista de nuestra historia, a pesar de tener enfrente a una selección muchísimo más potente que la alemana. La fe en alcanzar la verdad, la creencia en las propias posibilidades y la unidad de todos los que trabajan por esta noble causa, harán que un día no muy lejano todos los españoles puedan saborear el logro de la verdad y la justicia respecto a una masacre que, de dejarla como ésta, nos calificaría como un pueblo indigno de vivir como tal. Alimentemos nuestra esperanza y confiemos en el triunfo del bien y de la verdad sobre el mal y el engaño.


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NotaPublicado: Lun Sep 08, 2008 8:11 pm 
Lo que no nos explica la sentencia del Supremo

Gabriel Moris, 20 de julio de 2008

http://www.libertaddigital.com/opinion/ ... 44568.html

Como víctima del atentado del 11-M no puedo resistirme a hacer algún comentario respecto a la sentencia dictada por el Tribunal Supremo sobre el mayor atentado terrorista de nuestra historia y de la de Europa comunitaria. He de confesar que no esperaba nada importante. La historia reciente del proceso del 11-M no nos permite ser optimistas: instrucción orientada a sustentar una versión de los hechos tan irracional como interesada, sentencia de la Audiencia Nacional en la misma línea, si bien con matices importantes –la ausencia de móvil y de instigadores– y actitudes de todos los poderes, públicos y mediáticos, propicias al silencio, al olvido y al pasar página de una masacre que ya ha dado sus frutos. Y sobre todo, de una masacre que puede originar quebraderos de cabeza a todo un Estado de Derecho. Todo el mundo, incluso el pueblo que sufrió el crimen, está por que es mejor "no meneallo y no enmendallo".

En la misma línea ha ido la sentencia del Tribunal Supremo. Aunque, eso sí, con algunos detalles. Se ha intentado salvar la cara de una justicia dependiente y manipulada por el poder político. No obstante, por mucho que se esfuercen, ya resulta difícil cambiar una realidad y una imagen que el propio Poder Judicial se ha ido ganando a pulso y día a día. Si recordamos lo que fueron la investigación policial, la instrucción sumarial, la investigación de responsabilidades políticas y la sentencia de la Audiencia Nacional, la del Tribunal Supremo no ha roto la línea del tristemente famoso proceso judicial. No podía ser de otra forma. Sin embargo, y dado que algo tenía que hacer este estamento judicial, creo que algunos detalles podrían ser síntoma de que lo que mal empieza mal acaba.

El Tribunal Supremo pone fin de forma explícita a las informaciones falaces e interesadas en asociar los atentados a la guerra de Irak y a Al Qaeda. Con ello, creo que se presta un buen servicio tanto a la lógica de los acontecimientos como a las futuras investigaciones. Creo que las alusiones a ETA, exculpándola de toda vinculación con el 11-M, no han sido corroboradas. Claro que, al no haberse investigado su participación, no podía ser sujeto en la sentencia. El carácter islamista queda en entredicho al absolver a los tres imputados que parecían tener alguna vinculación con grupos religiosos, uno lugarteniente de "El Chino" y otro militante del PSOE, para más señas.

Los cadáveres de Leganés también han sido indultados. No podía ser de otro modo. ¿En qué cabeza cabe que una sentencia recaiga sobre un cadáver? Sin embargo, me sorprende lo que se ha sentenciado sobre Bouchar, el hombre que según nos cuentan abandonó el edificio de Leganés en el que se encontraron los cadáveres que ahora han indultado. Otro de los aspectos relevantes de la sentencia es el que se refiere a los instigadores. Al parecer un atentado de esta naturaleza y de estos niveles, tanto logísticos como técnicos, no ha necesitado cerebros que lo conciban, lo planifiquen, lo ejecuten y eliminen todas las huellas y pruebas de su crimen. Desde el sentido común, nadie podría imputar esas funciones a los tres condenados con relación a los hechos.

Sin entrar en el número de personas que participaron en la ejecución y la logística del atentado –que no se ha esclarecido– creo que hay otros aspectos en el entorno de la sentencia que nos deberían ayudar a reflexionar. En primer lugar, la unanimidad de los partidos políticos para pasar página de un atentado que, aunque no se recoge oficialmente, tiene todo el aspecto de ser de origen político. Lo lógico sería que se pusieran de acuerdo en investigar y no en impedir la investigación. En segundo lugar, resulta extraño que por parte del Poder Judicial no se inste a reabrir la investigación, dado que los resultados de la sentencia sólo son un esbozo de lo que podría constituir una sentencia definitiva sobre el caso. También resulta insólita la actitud que respecto a la sentencia mantienen la mayoría de los medios de comunicación. Buena parte de ellos presumen por enésima vez de que las historias que nos cuentan han resultado definitivamente confirmadas. A pesar de lo mucho que insisten, los que esto afirman saben que mienten. No es cierto y les consta. Por fortuna, otros medios, quizás los más próximos a los ciudadanos, han manifestado su voluntad de continuar investigando. Quiera Dios que llegue el día en que sean muchos más los ciudadanos que decidan preguntar por lo que no se nos ha explicado. Sólo así se podría impedir que una nueva masacre sirva para alcanzar lo que no se podría lograr por vías democráticas.


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NotaPublicado: Lun Sep 08, 2008 8:14 pm 
Bienvenido sea el 'Año de la Verdad'

Gabriel Moris, 27 de diciembre de 2006

http://www.elconfidencialdigital.com/Ar ... jeto=10125

Nuestra tristeza, incrementada estos días por el más intenso recuerdo de nuestro hijo, uno de los 192 mártires de la democracia española, se ha visto aligerada por los testimonios de cariño y recuerdo de nuestra familia, de los amigos, de otras víctimas del terrorismo y, muy especialmente, por dos de los amigos íntimos de él. Precisamente, en estas fechas en que recordamos la venida de Jesús a Belén, estamos sintiendo una fuerza interior que nos anima a confiar en el "gran derrotado de la humanidad" pero levantado de una vez y para siempre, por el mismo que lo envió.

Sí, el triunfador inicial parecía Pilatos, el Sanedrín, el pueblo que días antes lo recibió con palmas y ramos de olivo, pero la justicia humana quedó derrotada por el amor, y ya para siempre. Durante estos días hemos vivido algunos hechos que voy a enumerar de mayor a menor: El Rey se ha referido al terrorismo con estas palabras: " De la profunda crueldad del terrorismo dan testimonio la muerte y el sufrimiento de tantas víctimas, así como el dolor de sus familias, a quienes debemos nuestro respeto, afecto, apoyo y solidaridad." Los comentarios prefiero que los ponga el lector.

El segundo asunto se refiere a la inútil reunión mantenida por el presidente del Ejecutivo salido del 11-M y el Jefe del único partido opositor. Me extraña y me produce pena comprobar que, ambos líderes, elegidos el 14-M no hayan aprovechado la ocasión para adoptar el compromiso conjunto de investigar el 11-M hasta las últimas consecuencias. Si en las negociaciones con ETA no puede haber acuerdo, en el caso del 11-M creemos que ambos estarán igual de interesados en conocer la verdad. El tercer hecho está relacionado con la prisión de los policías que tuvieron la osadía de hablar con "El Mundo". ¡Enhorabuena! a ellos y a sus familiares, ya que gracias al sindicato policial CEP y a la solidaridad de muchas personas de bien, han podido pasar la Navidad con sus familiares, cosa que no parece ilógica aunque nos la quieran vender con otro envoltorio.

Este desdichado asunto tratado por el juez del Olmo -instructor del 11-M- sin ser competente, parece que tiene visos de enderezarse igual que ocurrió con la falsificación del informe del ácido bórico. Esta es la prueba palmaria de que aún quedan personas honradas y difíciles de amedrentar. Respecto a ciertos jueces, parecen no tener reparos para exhibir la camiseta con la que juegan el partido.¿Qué podemos hacer los ciudadanos ante tanto cúmulo de cosas marcadamente irregulares?

Yo he encontrado la clave en un movimiento cívico que se autodenomina "Peones Negros". No descansan ni en las fiestas de guardar: investigan, animan, denuncian, no se politizan, defienden incondicionalmente a las víctimas y su causa, y sobre todo, luchan de forma incansable y denodada por descubrir la verdad de los atentados del 11-M. Creo que este, ya importante, grupo de ciudadanos que, además de trabajar para subsistir, trabajan para hacer de su país una nación libre y decente, merecen el reconocimiento tanto de las víctimas como de toda la ciudadanía sensibilizada con la causa de la verdad.

Este grupo junto con los medios de comunicación libres, que constituyen el cuarto poder, hacen que estemos convencidos de que el año que comienza, se convierta en el año de la verdad. El resto del horizonte social y político no ofrece ningún destello de luz sobre este asunto.


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NotaPublicado: Lun Sep 08, 2008 8:22 pm 
Victimas y premiados

Gabriel Moris, 5 de octubre de 2007

http://www.elconfidencialdigital.com/Ar ... jeto=13449

Los días finales del mes de septiembre y los primeros días de octubre, a pesar de las grandes noticias sociales y políticas que llenan los informativos en nuestro país, están siendo pródigos en noticias relacionadas con el inolvidable atentado que convulsiona a España.

Posiblemente este hecho sirva de tiempo de espera a la sentencia del primer juicio celebrado sobre mencionado atentado. En la masacre del 11-M, como en casi todos los hechos humanos, se produce un balance que deja víctimas para el resto de su vida y premiados temporales, es decir, premiados sólo por el tiempo que dura la gloria del premio.

Todos conocemos la contingencia de la vida terrena y, aunque los premios nos hagan vibrar momentáneamente, cuando van transcurriendo los días y nos acostumbramos a convivir con la gloria que proporcionan, sus efectos, se van aminorando a lo largo de nuestra existencia. Máxime cuando al analizar fríamente las razones objetivas del premio, a veces llegamos a descubrir, que en el mejor de los casos, el premio, juzgado con una vara de medir distinta, podría incluso haberse transformado en un castigo. El Confidencial Digital ha avanzado estos días dos noticias relacionadas con los premios que anualmente otorga el ministerio del Interior a las personas y organismos que se han distinguido por sus servicios, supongo que a la sociedad. De esas noticias quiero extraer dos ejemplos que podrían servir para poner en evidencia las afirmaciones anteriores, los dos corresponden a dos miembros del Cuerpo Nacional de Policía.

En un caso, la condecoración ha sido anulada sin saber las razones que habían llevado a su concesión y, por supuesto, mucho menos a la anulación. Se trata del comisario Rodolfo Ruiz, como todos saben, implicado entre otros, en el "caso Bono".

El otro caso corresponde al director de la pericia de explosivos del 11-M. Yo no voy a entrar a valorar las razones que han llevado a sus jefes respectivos a proponer a dichas personas como candidatos a las respectivas medallas.

Mis felicitaciones a los que merecidamente sean acreedores a dichos premios pero, de cualquier forma, creo pertinente que los españoles conozcamos dichas razones ya que, teóricamente somos los ciudadanos los destinatarios de los desvelos de nuestros servidores públicos, y por lo tanto, indirectamente, somos los que otorgamos, por delegación los galardones.

En el caso del Inspector Rodolfo Ruiz, desposeído de su medalla a última hora, debemos conocer las razones por las que le fue sustraída en el último momento. Ambos servidores de los ciudadanos tenían encomendada la misión de cumplir con la ley y en el segundo caso de descubrir qué explosivo se utilizó en los crímenes de Atocha; es su trabajo habitual, pero en este caso me temo que dicha investigación no se vio coronada por el éxito. Mas bien su papel en la pericia consistió en vender una teoría de la contaminación de las muestras recibidas pero, sin poner de manifiesto, analíticamente, de donde procedían los supuestos compuestos contaminantes. Lo único positivo de la analítica realizada es que quedó patente que en las exiguas y manipuladas muestras de los focos de explosión, había dos componentes que no pertenecían a la Goma 2ECO. Las víctimas quedamos defraudadas al constatar que de cuatro trenes explosionados y unos 120 kilogramos de explosivo no se pudieran recoger muestras representativas para identificar el explosivo utilizado. Muy distinto ha sido el tratamiento de las muestras de la T-4 donde, a partir de muchas toneladas de escombros, se han podido identificar los dos explosivos utilizados por ETA. Además, la pericia, con su jefe a la cabeza, no desembocó en una interpretación unánime de los resultados obtenidos, según el objetivo trazado desde el primer día. Tampoco resulta fácil de interpretar que en un trabajo, realizado por un equipo de ocho personas sólo se premie al jefe de dicho trabajo en equipo.

La otra cara de la moneda son las víctimas del 11-M que han salido del silencio y del anonimato en un diario de tirada nacional. Estas personas, perdedoras para siempre de dicho atentado, han manifestado su estado físico y psíquico después de tres años y medio de calvario. Todas coinciden en que no esperan que del juicio salga la verdad de lo ocurrido aquel día inolvidable. También coinciden en manifestar que, salvo honrosas excepciones, la prensa no desea investigar y contribuir a que se conozca la verdad del atentado y lo mismo se puede afirmar de los poderes públicos. Se sienten olvidadas por la sociedad y por las instituciones.

Dos caras de la moneda, bien distintas, derivadas del mismo hecho. Creo que cualquier persona normal, ante estos datos sólo puede pedir: verdad, memoria y justicia. Después de lograr dichos objetivos seguramente nos sentimos todos un poco más aliviados.


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NotaPublicado: Lun Sep 08, 2008 9:01 pm 
La Verdad Judicial no es toda la verdad, ¿verdad?

Gabriel Moris, 10 de noviembre de 2007

Semanario Puerta de Madrid:

http://i168.photobucket.com/albums/u171 ... ticulo.jpg


Se está hablando y escribiendo mucho sobre la reciente sentencia por el Juicio del 11-M. Yo quisiera, como tantas veces, aportar mi punto de vista como víctima de tal atentado, al fin y al cabo mi modesta aparición en la escena pública deriva del hecho más desgraciado de mi vida y carezco de otras credenciales para atreverme a participar en el debate público.

Antes de que el Tribunal diera a conocer la sentencia han aparecido declaraciones de personas públicas sobre asuntos relacionados con este tema, así hemos escuchado de boca de la Fiscal que "la investigación del sumario no era exhaustiva", ello corroborado por una apostilla del ministro de Justicia. Uno de los jueces del tribunal, creo que el juez Guevara, afirmó igualmente que del juicio sólo se derivaría el conocimiento de la "verdad judicial". También ha habido muchas opiniones de distinto signo y origen con la intención, cada una de ellas, de hacer prevalecer sus hipótesis personales o grupales pero que no vamos a utilizar en este análisis.

Mis expectativas, como víctima, sólo apuntan hacia el conocimiento de TODA la verdad ya que sin el conocimiento total de la misma la justicia que se puede impartir es una justicia parcial y la eficacia de una eventual prevención de nuevos atentados de esta naturaleza, quedaría ciertamente muy limitada o sería, sencillamente, imposible. Está claro que de este juicio no podía salir la verdad total del atentado desde su concepción, su planificación, su ejecución, la explotación del éxito y el beneficio derivado del mismo. Todo esto es lo que interesa a las víctimas y creo que a la sociedad en su conjunto. Ya sabemos que, las verdades a medias, a veces, incluso pueden ser mentiras puesto que suelen ocultar un todo, que en su conjunto puede ser la clave definitiva de la verdad.

El juicio, del que se acaba de dictar sentencia, tenía como finalidad aclarar el grado de implicación en la matanza de los veintinueve imputados que quedaron al final de la instrucción del sumario. Pues bien, el balance de dicha sentencia, en cuanto a los condenados y las condenas es el siguiente:

De los ciento diez imputados inicialmente en el auto de procesamiento sólo quedaron los veintinueve acusados citados anteriormente. De ellos, uno fue considerado inocente en las postrimerías de la vista oral y de los veinteiocho restantes, sólo han quedado con penas, después de la sentencia, veintiún imputados. De los veintiún imputados podemos hacer igualmente dos grupos, los condenados por su participación en los hechos (tres personas) y los condenados por otros delitos ( 18 ). El balance global de esta sentencia es que tres personas han sido imputadas por el asesinato de ciento noventa y dos víctimas mortales y mil ochocientos curante y un heridos, reconocidos oficialmente. Si descendemos aún más en el análisis podemos advertir que uno de ellos, español y no islamista, es acusado de cooperador necesario, otro, marroquí, como autor material por transportar los explosivos y un segundo marroquí, que fue visto en los trenes, como autor material. Recuerdo el título de esta reflexión.

Según nuestro ordenamiento jurídico, estas tres personas no podrán cumplir más de cuarenta años de prisión por haber originado tantas muertes, tanto daño material y tanto dolor. Éstas son las reglas del juego que como humanos nos hemos dado para facilitar nuestra convivencia. Yo me formulo algunas preguntas al respecto, ante tanto dolor causado, ¿se imparte justicia con este tipo de condenas?

¿Hemos detenido, encausado y condenado a todos los que, aplicando la lógica, han sido actores obligados en una masacre como ésta? Cuando las pruebas son débiles ¿no corremos a veces el riesgo de imponer penas desproporcionadas a determinados encausados? Sí, sé que todo esto es muy complejo pero ello no me impide hacer reflexiones que sólo me sirven para llegar a la conclusión de que la justicia humana no deja de ser tan imperfecta como la miseria de los humanos que la diseñamos.

Después de lo que antecede, no tengo más remedio que romper una lanza a favor de la búsqueda de esa verdad que puede completar el ciclo del atentado y puede orientar las acciones hacia la prevención y la reconciliación de todos.

Entre todos podemos intentar alcanzar este objetivo. Sólo hemos de poner a funcionar la buena voluntad y la cooperación. El camino que se inició y se continúa practicando no es totalmente válido, a las pruebas me remito. A nuestros poderes públicos les recuerdo que la verdad es anterior a la existencia de sus representantes y seguro que los sobrepasará en el tiempo: por ello, vendrán momentos en que nada ni nadie podrá impedir que la tan deseada verdad aflore y se imponga a tanta falacia y ocultación. Gracias una vez más a todos los que la buscan sin desmayo y sin intereses mezquinos.


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NotaPublicado: Lun Sep 08, 2008 9:04 pm 
Ley de Punto Final para el 11-M

Gabriel Moris, 20 de octubre de 2007

Semanario Puerta de Madrid

http://i168.photobucket.com/albums/u171 ... _final.jpg
http://www.elconfidencialdigital.com/Ar ... jeto=13611


No hace muchos años, creo que durante el mandato de Raúl Alfonsín, en Argentina, país querido, por ser un país hermano; si no me falla la memoria, se dictó una ley de Punto Final para tratar de olvidarse del terrorismo de estado más inhumano y más vejatorio que podamos imaginar tanto para las víctimas como para la sociedad en general.

Dicha ley suscitó una polémica a nivel interno que trascendió al mundo entero. Efectivamente, las atrocidades cometidas con premeditación y alevosía, según la lógica más elemental, no podían quedar saldadas con una ley de punto final. En toda afrenta, en todo crimen, debe haber un reconocimiento del daño causado por parte de los ejecutores, una petición de perdón al perjudicado, y una promesa de saldar los daños causados según prescriben las leyes en vigor. La convivencia, queda de tal forma deteriorada después de una acción terrorista o de un asesinato voluntario, que requiere de todo un proceso de reparación o de perdón que sólo pueden tratar de arreglar las víctimas y los asesinos, es decir los implicados en su ejecución y los que padecen la atrocidad. El Estado no tiene ni capacidad ni autoridad para arreglar dicho conflicto desde los mecanismos meramente legislativos o intervencionistas.

Hace más de un año, tuve la oportunidad de tomar contacto con víctimas del incendio de la discoteca Cromagnon de Buenos Aires, Tuvimos un encuentro en el que compartimos nuestras vivencias tanto a nivel personal, como a nivel asociativo y reivindicativo. Dicho incendio ocurrió en diciembre de 2004 y, aunque el origen de las muertes de tantos jóvenes (más de 180), no guardaba un paralelismo con lo ocurrido en Madrid el inolvidable 11-M, las reacciones y comportamientos humanos, derivados de aquella tragedia, sí que guardaban ciertas similitudes con lo vivido por las víctimas de la masacre de Atocha. Traigo a colación estos dos ejemplos a propósito de la anunciada sentencia del tribunal que juzgó a los inculpados en la matanza de Atocha. Quiero partir de un axioma: la aceptación de la sentencia que dicte el tribunal. A partir de ahí quiero manifestar igualmente mi opinión, como ciudadano y como víctima, sobre el oscuro tema de los atentados de Atocha.

Cualquier persona con capacidad para pensar desde un mínimo grado de libertad, coincidirá conmigo en que un atentado de esta envergadura no se prepara por cualquier individuo sino por personas con cierta capacidad técnica y organizativa. También creo que coincidiremos en que un atentado de esta índole no se improvisa en unos meses de frenética actividad. Dos reuniones en sendos Mc Donald no considero que sean suficientes para preparar toda la logística necesaria para realizar con "éxito" dicho atentado. Se habla de tres o de cuatro tramas, ello implica una perfecta coordinación entre ellas, de lo contrario, no hubiera resultado difícil abortar la planificación, máxime cuando los cuerpos de seguridad les "pisaban los talones" y entre los inculpados había confidentes de dichos cuerpos de seguridad. Hay un hecho que en mi opinión puede tener cierta relevancia en el conocimiento de la verdad: Las pruebas presentadas y las pruebas que han sido escamoteadas en el sumario. Las primeras no parecen concluyentes y las segundas son ciertamente inexistentes al no haberse podido presentar. Cuando hablo de estas pruebas creo que todos debemos asociarlas con los vehículos utilizados, las bolsas no explosionadas y lo ocurrido en Leganés. Respecto al arma del crimen, el explosivo utilizado, y el escenario del mismo, los vagones desguazados, no creo que se puedan considerar situaciones normales en un atentado de esta envergadura. Las pruebas no pudieron manipularlas los muertos en Leganés ni los detenidos y ahora juzgados. Si la ley Punto Final nos parece una aberración en el Cono Sur, ¡qué podemos decir si aquí en la Europa de los 25 alguien tuviera la tentación de aplicar leyes similares para el 11-M! La realidad es que, hasta ahora, ninguna de las acciones emprendidas para descubrir a los asesinos del 11-M, ha dado ningún resultado positivo. Y esto viniendo de un período de la máxima eficacia en la lucha contra el terrorismo. Yo sigo pidiendo, además de la depuración de las Responsabilidades Políticas.

El conocimiento de TODOS los Responsables Intelectuales y Materiales y la aplicación de la Ley a TODOS los culpables del crimen múltiple.El accidente de la discoteca Cromagnon, ocurrió el mismo año que la masacre de Atocha, pero, curiosamente, en Argentina, pese al carácter de acto involuntario que presentaba la tragedia, las víctimas fueron capaces de provocar alguna reacción en la clase política de su país y en la sociedad: El alcalde de Buenos Aires se vio obligado a dimitir. En España, por el momento, sólo conocemos los ascensos con que premiaron a los que podían y debían evitar la masacre.


Última edición por Trico el Lun Sep 08, 2008 10:18 pm, editado 2 veces en total

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NotaPublicado: Lun Sep 08, 2008 9:07 pm 
Tiempo de vacaciones

Gabriel Moris, 8 de agosto de 2007

http://www.elconfidencialdigital.com/Ar ... jeto=12813

Como cada año, estamos nuevamente en plena canícula. Es el tiempo soñado por la inmensa mayoría de las personas que llevan una vida más o menos convencional. Es tiempo de calor, tiempo de descanso, tiempo de viajes y tiempo de ruptura con la vida rutinaria que cada uno vive durante el resto del año. Todos, con mayor o menor intensidad planificamos los días del merecido ocio para hacer las cosas que no podemos hacer el resto del año: viajar, visitar a la familia, conocer lugares o países que no hemos podido ver hasta ahora e incluso repetir nuestra buena experiencia en algún rincón del mundo.

Todo eso está bien, creo incluso que es justo y saludable; no obstante, creo que también es justo recordar e incluso, incorporar a nuestra vida, a muchas personas y colectivos que por diversas circunstancias se ven privados de lo que otros muchos disfrutan casi por real decreto. Uno de esos colectivos es el que constituyen las víctimas del terror. Sí lo que acaban de leer, las personas que han experimentado la mayor atrocidad que pueda cometer un ser humano para hacer pagar a ellos, y a la sociedad en general, delitos que no han cometido o para, aprovechando la vulneración del más elemental de los derechos humanos, el derecho a la vida, obtener algún beneficio o renta, ya sea dineraria, política, social etc.

Esta reflexión me sale al hilo de algo que he encontrado esta mañana en Internet, la lista y semblanza de las 192 personas vilmente asesinadas el 11-M y de las que no nos queda más que el recuerdo y el dolor de su pérdida. Ellos me han traído a la memoria, leyendo unas breves líneas sobre su paso por este mundo, que el denominador común de todos era su amor a la vida. ¡Qué cosa más bonita es amar la vida!

Pues bien, unos cuantos, no sabemos el número, ni la identidad, ni sus intenciones- a pesar de que nos las imaginamos-, decidieron quitarles lo que más amaban sin darles la oportunidad de defenderse, de presentar alegaciones, de someterlos a un juicio por los delitos que no cometieron. ¡Qué pesadas son las víctimas, siempre recordando lo que les hicieron!...Y no todo el mundo tiene abuelo para poder comprender su dolor. Durante mis vacaciones participé en Vigo en una concentración para exigir a nuestros representantes, salidos directa o indirectamente del 14-M, que busquen y nos informen de la verdad de lo ocurrido. Indescriptible mi tristeza al ver que, la buena voluntad de los organizadores, no contaba más que con la participación de quince o veinte personas.

Efectivamente, es tiempo de vacaciones. ¿Quién se acuerda ya de lo ocurrido hace más de tres años en unas estaciones de Madrid? Los paseantes que de forma curiosa se detenían ante el megáfono que tímidamente daba las razones de aquella concentración autorizada, se limitaban a decir: ¡Ah, hoy es día once! Como si no hubieran mirado aún el calendario. Como si los atentados de Atocha formaran ya parte de una memoria colectiva que todos tratamos de ahogar: Unos por intereses, otros porque causa dolor, otros porque pueden trastocar su carrera política, judicial, periodística etc. Todo ello bajo el denominador común del más absoluto desprecio al sentido del deber e incluso al sentido común.

Durante las últimas sesiones del juicio celebrado en la Casa de Campo, se difundió una noticia que narraba las decisiones tomadas por el juez instructor del sumario: El desguace de los trenes, escenario del delito, y de los objetos personales de las víctimas. Estos hechos habían ocurrido a los pocos días del atentado. ¿No es delictivo este proceder? ¿No hay prensa libre para denunciarlo? ¿Los órganos de la justicia no tienen recursos para impedir o para juzgar este comportamiento de un juez que teóricamente instruye un sumario para conocer la verdad y no para ocultarla? ¡Felices vacaciones a todos!


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NotaPublicado: Lun Sep 08, 2008 9:39 pm 
Los verdaderos conspiradores

Gabriel Moris, 24 de julio de 2008

http://www.libertaddigital.com//opinion ... res-44627/

Acabo de leer los resultados de una encuesta realizada por Libertad Digital. Antes leí los que sobre el mismo asunto arrojaba otra del diario El País. En las dos encontré el mismo resultado. Una clara mayoría de los encuestados compartían la opinión de que la hasta ahora última sentencia sobre la masacre de Madrid no ha explicado convenientemente quién pensó, decidió, planificó, ejecutó o mandó ejecutar, los atentados del 11-M. Tampoco quién explotó su éxito, quién impidió e impide que se investigue sin límites, quién la financió, o por qué se ha premiado a los que ni la impidieron ni la investigaron convenientemente.

Si según el Tribunal Supremo no se puede culpar ni a ETA ni a Al Qaeda, es lógico que si se pregunta a los ciudadanos, estos respondan que más de cuatro años después no saben quiénes son los responsables de la masacre que asesinó e hirió a mansalva el once de marzo de 2004. No obstante, por lo que se desprende de sus declaraciones, los políticos de uno y otro signo aseguran que sí lo saben. Lástima que no compartan con sus electores todo lo que dicen saber. Por lo que han podido leer, entenderán que tenga la sensación de vivir en un país distinto al de nuestros políticos y al de los medios de comunicación. Ninguno se toma en serio las cosas cuando estas se ponen serias.

Poco antes de que comenzara la vista pública que presidió, Javier Gómez Bermúdez aseguró que sería la primera de otras que le seguirían tras instruirse lo que quedaba por investigar y que aún no habían podido poner a su disposición. También nos informó de que el objetivo de esta primera determinaría el grado de implicación de los entonces imputados. Pues bien, sería conveniente que recordásemos que de los ciento dieciséis sujetos inculpados en la matanza en mayor o menor grado, sólo veintinueve fueron incluidos en el Auto de Procesamiento. Y lo que es peor, después de enredarnos en miles de folios, y tras tres años de investigaciones que han sido premiadas, de los ciento dieciséis detenidos inicialmente sólo a tres se les ha relacionado directamente con la barbarie.

Suárez Trashorras, español y confidente policial, condenado por colaboración necesaria tras supuestamente haber proporcionado los explosivos que nos dicen estallaron en los trenes.
Otman el Gnaoui, marroquí, condenado como supuesto colaborador en el transporte de un explosivo que por increíble que parezca no se ha podido apellidar.
Jamal Zougham, marroquí afincado en España y posible confidente policial. Condenado gracias a que tres ciudadanos, entre ellos uno que no declaró en la Casa de Campo, aseguraron en su día que le vieron en un tren poco antes de que estallara un explosivo que los hoy premiados sólo han logrado encontrar fuera de los trenes.
Bien. Puesto que a pesar de todo lo leído y de todo lo escuchado, los gobernantes, los políticos y los medios que siempre corren en auxilio de los poderosos dicen saber quiénes asesinaron a mi hijo, les exijo, en la medida en la que puedo exigirles, que justifiquen su poder, su sueldo y sus informaciones respondiendo a lo que públicamente y a continuación les planteó.

Dado que los muertos en Leganés no pueden ser objeto de sentencia ¿alguien puede llegar a creer que los tres sujetos antes citados, y solo ellos, pudieron perpetrar un atentado de tal calibre? Por cierto, ¿no hubo forma de negociar la entrega de los de Leganés?
Si las premiadas investigaciones policiales hubieran sido correctas ¿no se habría detenido a un mayor número de terroristas? ¿Incluso a todos los participantes? Máxime tratándose de células repletas de confidentes policiales.
¿Qué razones de peso ofrecen los que quieren que todo termine donde está? ¿Qué tienen que objetar a los que pensamos que, salvo el sufrimiento, no conocemos nada o casi nada de lo ocurrido? ¿Acaso financiaran ellos las investigaciones que rechazan?
Yo, como, víctima del 11-M, tengo el derecho de exigir que se conozca absolutamente toda la trama y que se aplique la ley a todos los que impidieron que se investigara. ¿No parece razonable lo que pido? ¿Alguien que no haya participado, por acción u omisión, se puede sentir molesto porque yo exija lo que en justicia me debe el Estado de derecho?
¿No tengo derecho a exigir que se corrija lo que se ha hecho mal? Si se hubiera hecho bien conoceríamos absolutamente todos los elementos de la trama y a todos los que intervinieron en la misma. Y eso, a fecha de hoy, no hay quien lo defienda. Los políticos, los gobernantes, los jueces, los responsables policiales y los dueños de muchos medios de comunicación podrán intentar engañarnos y burlarse de nuestro sufrimiento. Lo que no lograrán es que renunciemos al sentido común y que les compremos como cierto lo que no puede serlo.
Sé que a pesar de todo lo que antecede serán muchos los desalmados que insistirán en calificarme de conspiranoico, término utilizado por los interesados en que yo no conozca el nombre del asesino de mi hijo. Mienten. Les consta que no conspiro y que pregunto por lo mismo que ellos preguntarían en mi lugar. Son otros los que conspiraron y conspiran para que no sepamos los nombres de quienes destrozaron la vida de centenares de familias. Y no conspiran por el placer de conspirar. Conspiran porque les va mucho en ello. Algo más de muchísimos años de cárcel y el buen nombre del que presumen y disfrutan.


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NotaPublicado: Lun Sep 08, 2008 9:40 pm 
La Esperanza que mantenemos

Gabriel Moris, 19 de septiembre de 2006

Carta a Luis del Pino

http://blogs.libertaddigital.com/enigma ... 470/3.html

La claustrofobia, relativamente frecuente entre los seres humanos, no ha sido una enfermedad que me haya afectado, al menos yo no he sido consciente de que la padeciera. Desde esta situación, he intentado en ocasiones comprender a las personas que la padecen. De un tiempo a esta parte, concretamente desde el desdichado 11-M, he sentido y sigo sintiendo una marcada sensación de claustrofobia. Como no he recibido ayuda psicológica ni psiquiátrica, tampoco he recibido una explicación racional sobre la aparición de dicha enfermedad en mí. Me gustaría, no obstante poder comprender si las causas de mi nueva situación son endógenas o exógenas.

Voy a tratar de explicar alguna de mis vivencias por si alguien puede ayudarme a salir de la situación en que me encuentro.

Cuando viajo, por carretera principalmente, y entro en un túnel, por muy iluminado que esté, siento la necesidad de salir cuanto antes de dicho túnel; posiblemente esto sea muy común entre las personas que viajan pero yo creo que esto puede tener relación con la aludida claustrofobia.

A partir del citado 11-M en que viví la tristísima experiencia de perder un hijo, experimenté interiormente una paz, a pesar de la situación, fuera de lo normal, como si una luz inmaterial me iluminara y calmara todos los sentimientos, que como humano, se dieron cita en mi ser. Esta percepción, que durante un tiempo permaneció y me sigue acompañando, se mezcló con la realidad de la ausencia material de mi hijo y la evidencia de que la vida, aquí y ahora, continúa. Y aquí precisamente creo que radica el origen del aludido padecimiento de claustrofobia.

Cuando ocurre un hecho tan anormal, tan inhumano y tan irracional; hecho con un marchamo tan acusado de voluntariedad por parte de los planificadores, de los ejecutores y de los beneficiarios, para mí supuso la entrada en un recinto cerrado y oscuro. Fue mi primera sensación de claustrofobia. Nuestra esperanza en aquellos momentos se alimentaba del sentimiento de que hay otra vida en la que el mal no tiene la última palabra como ocurre en esta existencia. Esta esperanza permanece en mí como telón de fondo de mí vivir. En lo que respecta a la existencia terrena, creo que el crimen es un fiel reflejo del fracaso del hombre. Fracaso humano del planificador, fracaso del ejecutor y fracaso del beneficiario.

Una vez situados en el túnel, sentimos la necesidad de alimentar nuestra esperanza, pensando que la luz aparecería en forma de conocimiento de lo ocurrido. Pasados treinta meses y visto el rumbo que los poderes públicos han impuesto a las investigaciones (silencio, ausencia de investigación y falta y falseamiento de pruebas sobre las hipótesis de lo ocurrido) la salida del túnel no la percibimos, sentimos la sensación de estar condenados a vivir en la oscuridad impuesta por los que al principio pedían la lógica transparencia. ¿No puede ser ésta la causa de mi claustrofobia? ¿Podrían hacer algo los Poderes Públicos por iluminar nuestra vida sin la presencia de los seres queridos que nos arrebataron? ¿No podrían intentar al menos comprender nuestra situación como yo lo intentaba antes con los que padecían la citada claustrofobia?

Desde hace un mes aproximadamente he percibido algún indicio de que algo va cambiando en el tratamiento dado al mayor crimen de nuestra reciente historia: El juez del Olmo abre una investigación sobre los explosivos. Algunas figuras de la política hacen declaraciones sobre la investigación. Aparecen declaraciones periodísticas de personas relacionadas con el atentado. Se ha podido ver algún debate televisado sobre el estado de las investigaciones. El Congreso, que cerró su investigación de forma fraudulenta, ha vuelto a debatir las últimas investigaciones periodísticas sobre los atentados. La prensa, que después de lo de Al Qaeda y los "terroristas autoinmolados" calló prudentemente, también se ha incorporado al debate.

Bienvenidos todos al esclarecimiento de los hechos y a ayudarnos a salir del túnel. Puede haber posiciones distintas y encontradas pero seguro que "de la discusión sale la luz".

No quisiera acabar sin recordar la noble actitud de los ciudadanos, que sin haber padecido directamente el golpe del terrorismo, han tenido el valor moral de programar concentraciones por toda la geografía nacional para exigir la investigación de la verdad de lo ocurrido el 11-M.

Todo ello nos anima a mantener la esperanza de que algún día saldremos del túnel en que nos metieron unos pocos contra nuestra voluntad.


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NotaPublicado: Lun Sep 08, 2008 9:41 pm 
Las víctimas no hacen campaña

Gabriel Moris, 20 de febrero de 2008

http://www.libertaddigital.com/opinion/ ... ana-42100/

Confieso que no sigo muy de cerca lo que hacen y dicen los políticos; no obstante, resulta casi imposible librarse de la lluvia de informaciones con la que nos obsequian casi permanentemente los medios de comunicación. No sé muy bien cómo se llevan a cabo las campañas electorales en otros países de nuestro entorno, pero tengo la impresión de que en ellos encontraríamos algo más de enjundia de la que encontramos en el nuestro. Aunque sólo sea porque cuentan con más veteranía que nosotros en lo que se entiende por democracia.

Desde mi óptica, y por supuesto que admitiendo el disenso, los actos públicos de los que he tenido información siguen inexorablemente el estilo habitual en nuestro país: la descalificación al adversario, la soflama, la oferta más o menos engañosa y el autobombo sin recato.

Es cierto que no puedo negar que algún partido ha hecho ofertas con más fuste que las del resto utilizando la racionalidad en sus promesas en lugar de dedicarse a cultivar sólo el clientelismo político, pero a mi juicio produce bastante tristeza el contemplar un panorama que en nada beneficia a la consolidación del sistema democrático. Ni los políticos ni los ciudadanos hemos sido capaces de demostrar que hemos identificado lo esencial y que sólo ha de atender al gobierno del pueblo.

En España va resultando ya habitual el no hacer balance sincero y real de las legislaturas que concluyen. Ello sería una buena práctica porque así podríamos calibrar la eficacia de los que han regido nuestros destinos y, por supuesto, también de los que se les han opuesto. Si bien es cierto que en esta legislatura no ha habido más que un opositor. El resto han estado ligados de una u otra manera a la acción de gobierno, incluso los partidos que rozan los límites de la ilegalidad.

Me sorprende muchísimo que uno de los temas que siempre ocupa el primer o el segundo lugar entre las preocupaciones de los ciudadanos no haya sido abordado hasta ahora. Me refiero –como ustedes ya habrán imaginado– al terrorismo. Me resulta casi imposible comprender que se pueda prescindir de este tema de debate en una campaña electoral, por muchos acuerdos tácitos o explícitos que existan entre los contendientes.

Eso sí, todos dicen querer mucho a las víctimas y ocuparse mucho de ellas. No voy a ocultar que este asunto es prioritario para nosotros, las víctimas, pero también tendría que serlo para todos los electores. Si el pueblo sufre en sus carnes la barbarie terrorista, y el derecho a la vida es el primer derecho del hombre, su exclusión del debate político es un crimen incruento contra los propios ciudadanos que elegiremos el nuevo parlamento y al nuevo presidente del Gobierno.

¿Quién puede sentirse incómodo, tenso o a disgusto por abordar el debate sobre el terrorismo? Creo que las fuerzas políticas que huyen de él tienen que contar con alguna muy poderosa razón para obrar como obran. Esto sería incomprensible en Noruega, igual que aquí lo sería abordar la pesca del salmón.

¿Acaso la clase política no es capaz de entender que está incurriendo en un gran fraude ante los que pueden votarles? ¿No recuerdan ya lo que se coreaba casi cuatro años atrás?

"¿Quién ha sido?"
"Todos íbamos en los trenes"
"Queremos saber la verdad"
Hoy, incluso con más razón que entonces, se puede preguntar y exigir lo que entonces se preguntaba y exigía. ¿O es que pretenden no hacer balance de lo realizado ni decir qué piensan hacer si ganan o pierden?

Unos auténticos representantes de los ciudadanos deberían aprovechar la ocasión para recuperar la credibilidad perdida ante su pueblo. No es un asunto baladí. Si no lo abordamos, el político se puede instalar en nuestras vidas con el objetivo de beneficiar a unos a costa de otros. Por desgracia para todos. No sólo para las víctimas. Ejemplos no faltan en nuestro pasado reciente.

¿Acaso no están los políticos interesados en impedir la posibilidad de formar parte de una estadística macabra auspiciada por el terrorismo? No alcanzo a entender cómo los mismos que ponen tanto esfuerzo –y no lo reprocho– en conocer el ADN de los que murieron en la guerra civil, al mismo tiempo quieren que pasemos sin leerlas casi todas las páginas en las que podríamos encontrar la explicación a lo ocurrido en Madrid hace sólo cuatro años. Todos hemos oído hablar de la historia de Caín y Abel. De ella, al menos, conocemos el nombre del asesino. En nuestro caso, ni eso.

Nosotros, las víctimas, hemos asistido como testigos a todo lo que se ha hecho en torno al terrorismo, pero somos víctimas políticas y exigimos una rehabilitación política. La verdad, la memoria, la dignidad y la justicia son reparaciones que nos corresponden por humanidad y por derecho. Ni lo olvidaremos ni nos pasarán inadvertidos los que se comprometan a trabajar por lo que tanto necesitamos.


Última edición por Trico el Lun Sep 08, 2008 9:45 pm, editado 1 vez en total

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Traducción al español por Huan Manwë