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SEGÚN LAS ACTAS DE LA REUNIÓN CELEBRADA EN OSLO ANTES DEL ATENTADO DE LA T-4
Gómez Benítez negoció con ETA la impunidad para Jarrai y PCTV «Intentamos negociar la decisión del Supremo sobre Jarrai», dijo el hoy miembro del CGPJ. «Nuestro interés es que no sea considerada parte de ETA». «Lo probable es que se acuerde que el PCTV no constituya continuación de Batasuna», afirmó Benítez mientras su amigo Garzón congelaba el sumario. Un terrorista reprochó a los enviados del Gobierno que no cumplieran el trato de excarcelar a De Juana y también se discutió sobre el proceso contra 'Egunkaria' ÁNGELES ESCRIVÁ
Madrid «La decisión del Tribunal Supremo sobre Jarrai se sabrá a mediados del mes que viene. Nuestro interés es que no sea considerada parte de ETA y estamos intentando negociar sobre este asunto», aseguró uno de los interlocutores del Gobierno con ETA.
Según las actas incautadas en Francia a la banda, el autor de estas palabras fue José Manuel Gómez Benítez, entonces abogado de confianza del PSOE, hoy controvertido vocal del CGPJ, quien, en aquella reunión celebrada entre los días 11 y 15 de diciembre de 2006, puso sobre la mesa de negociación los procedimientos abiertos por el Supremo y la Audiencia Nacional contra la izquierda abertzale.
Así pues, entre otras cuestiones, se abordaron las situaciones judiciales y las gestiones que estaban realizándose en torno a Jarrai, Egunkaria, Udalbiltza, Ekin, el PCTV o las Herriko Tabernas, así como la situación de los presos con una enfermedad grave o el retraso en la excarcelación de José Ignacio de Juana Chaos. Los documentos muestran que los enviados del Gobierno se emplearon a fondo en aquella cita convocada en Oslo para mantener un proceso que ya había dado señales de agotamiento.
El terrorista que esquematiza la reunión recogida en el acta constata que, en primer lugar, tomó la palabra el número 2 de la delegación de ETA. Como estaba siendo habitual, los etarras pusieron sobre la mesa los «incumplimientos» atribuidos al Gobierno; pero en ese momento se centraron en aquello que, según dicen, se les prometió en septiembre, en el primer encuentro al que asistió Gómez Benítez, que fue, además, el primero tras el comunicado de la banda de agosto de 2006 en el que se advertía de que el proceso estaba en «peligro». El terrorista que interviene en primer lugar lamenta que desde septiembre, no se haya resuelto la excarcelación de De Juana, ni la puesta en libertad de los reclusos con enfermedades graves, ni los otros asuntos de los que está pendiente el denominado colectivo de presos.
Los enviados del Gobierno, naturalmente, no se limitaron a asumir las críticas como si nada. La banda llevaba desde el principio del proceso incrementando la intensidad y frecuencia de los actos de terrorismo callejero; seguía cobrando la extorsión empresarial, y había robado 300 pistolas en Francia. Se trataba de incumplimientos -éstos sí- flagrantes en los que venía incurriendo desde el mismo momento en el que anunció su «alto el fuego».
Sin embargo, superado ese primer momento de reproches mutuos, Gómez Benítez, tras advertir de que los procesos judiciales abiertos contra la izquierda abertzale son un peligro imposible de sortear en cualquier negociación porque no dependen del poder ejecutivo, pasó a abordar el caso de Jarrai. Siempre según el documento incautado, fue entonces cuando manifestó el interés de los presentes en que el semillero de la banda no fuera considerado parte de ETA y cuando aseguró que el Gobierno estaba intentando negociar, aunque sin especificar con quién.
El procedimiento relativo a las juventudes de ETA había provocado una notoria conmoción en 2005. Contra todo pronóstico, una sentencia de la sección cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional condenó a penas menores a 24 integrantes de Segi y su sucesora Haika, y negó que a estas organizaciones pudiese aplicárseles el adjetivo de terroristas. No se sabe si pudo influir, pero entonces ya había trascendido la noticia de que socialistas y abertzales llevaban un tiempo reuniéndose. El fiscal del caso, Enrique Molina, manifestó su enfado y la sentencia, contraria a todo lo establecido con anterioridad, fue recurrida por la AVT ante el Supremo.
En el momento de la reunión en Oslo, se sabía que quedaban semanas para que se pronunciara el Alto Tribunal. Dos semanas después, ETA perpetró el atentado contra la T-4 de Barajas. Y en enero, el criterio de la Audiencia Nacional fue revocado con una sentencia que no fue unánime dado que dos de los cinco magistrados que configuraron la Sala presentaron votos particulares.
Volviendo a la cita celebrada en la capital noruega, tras una breve alusión a Udabiltza, el número 4 por parte del Gobierno, Gómez Benítez, pasa a abordar la situación del PCTV. «Lo probable es que se acuerde que EHAK no constituye una continuación de Batasuna», se atribuye en el acta al representante del Ejecutivo.
También esa cuestión llevaba años siendo piedra de escándalo. El PCTV se presentó a las elecciones autonómicas de 2005 como el tapado de la izquierda abertzale. El Ejecutivo sostuvo que las pruebas aportadas contra esa formación no eran suficientes y no solicitó su ilegalización, en una decisión que quedó en evidencia la misma noche electoral, cuando el portavoz de Batasuna Arnaldo Otegi se apropió ufano de la representación parlamentaria obtenida.
Cuando ETA volvió a atentar, las diputadas de Tierras Vascas se resistieron a condenar los atentados y provocaron que el juez Fernando Grande-Marlaska, a iniciativa de la AVT y como sustituto de Baltasar Garzón, abriese un procedimiento contra el partido por «colaboración» y «cesión de listas a Batasuna».
Durante la reunión celebrada en Oslo constaba que las últimas diligencias contra Tierras Vascas habían sido practicadas por Grande-Marlaska a finales de 2005, antes de la incorporación al juzgado de su titular, Baltasar Garzón, a su regreso de Estados Unidos. La AVT acababa de solicitar, sin éxito, que se revitalizase la causa. Por delante estaban las elecciones municipales de 2007 a las que se presentó ANV porque, tras el atentado de la T-4, lo mínimo que se le exigía a la izquierda abertzale es que presentase una formación que no estuviese tan cuestionada como el PCTV.
La suspensión de actividades de estos dos partidos por parte de Garzón no se produjo hasta febrero de 2008, a pesar de las nuevas informaciones sobre los vínculos entre Tierras Vascas y Batasuna.
También es cierto que los enviados del Gobierno informaron a los etarras de que, en determinados asuntos, no había mucho que hacer. Es el caso de los procesos contra Ekin sobre los que se afirma que lo previsible es que haya varias condenas, una situación que se ve compensada con otros logros como «un auto en el que se resuelve que reunirse con Batasuna no es delito, y otro del Supremo relativo a las Herriko».
Gómez Benítez recordó de nuevo a los etarras, en el transcurso de la reunión, que eran sus incumplimientos y no los del Gobierno los que podían dar al traste con todo. Se les informa de que cuando ETA robó las armas en Vauvert el Gobierno se había comprometido a solicitar el apoyo parlamentario para hacer más flexible la política penitenciaria: «Si ese robo no se hubiera producido, se hubieran tomado iniciativas sobre los presos o sobre las madres con hijos, y todo eso fue paralizado por culpa de ese delito».
Éste fue uno de los argumentos empleados por los representantes del Ejecutivo para impelir a los etarras a superar la tensión y la crisis que estaba atravesando el proceso, y a volver al punto de partida.
De los tres interlocutores del Gobierno, unos se marcharon de Oslo convencidos de que la situación estaba controlada y persuadidos de que la prueba era que ETA había aceptado una cita para el 30 de enero; sin embargo, otra parte advirtió que algo estaba yendo peor de lo esperado e incluso se barruntó la posibilidad -no había precedentes durante una tregua- de que la banda estuviese preparando un atentado que, en el peor de los casos, suponía incruento. Quince días después estallaba la T-4.
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Claves de un encuentro en Oslo
>La reunión se celebró en Oslo y la protagonizaron tres interlocutores en representación de cada una de las partes, que fueron recibidos por el ministro de Asuntos Exteriores noruego. Se trata del encuentro al que no asistió por primera vez Josu Urrutikoetxea 'Ternera' y en el que se constató que su liderazgo había sido sustituido por 'Thierry', un terrorista que se mostró especialmente intratable y al que los enviados del Gobierno desconocían.
>En las actas de la banda terrorista, los interlocutores de cada parte están numerados, de modo que, esos días, quienes asisten al encuentro son los números 2, 3 y 4. No se especifica qué identidad corresponde a cada cifra pero en el caso del número 4 del bando del Ejecutivo, un documento anterior lo identifica como Gómez Benítez. Ese sistema ordenado de numeración se mantiene hasta el atentado de la T-4. Cambia en la segunda parte de la negociación, cuando es detenido Jon Iurrebaso, uno de los representantes de ETA, a quien se atribuye la redacción de las actas.
>Los enviados del Gobierno realizaron grandes esfuerzos para mantener un proceso que había dado señales de agotamiento con el abandono de los dirigentes de Batasuna de las negociaciones políticas de Loyola.
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